16 de Abril. Día Mundial de la Voz

La voz constituye la principal herramienta para desarrollar las relaciones personales y sociales, por lo que resulta imprescindible cuidarla y prestar atención ante cualquier alteración.

 

Si notas que te quedas sin voz con facilidad, que pierde fuerza y que a veces puede durar varios días, es muy importante que el otorrinolaringólogo realice una revisión de tus cuerdas vocales  y, en caso de ser necesario, recibas tratamiento logopédico.

El logopeda es el encargado de facilitar al paciente estrategias y aprendizajes para que haga un mejor uso de su voz y, en consecuencia, mejore o haga desaparecer la posible lesión que exista en las cuerdas vocales.

La disfonía se define como la alteración de una o más características acústicas de la voz. El paciente disfónico refiere dificultades vocales, que expresa como voz soplada, quebrada, estridente, acompañada de fatiga vocal, imposibilidad de cantar tonos agudos e ineficacia vocal, especialmente en ambientes ruidosos.

El inicio de los síntomas suele ser inconcreto y de larga evolución, por lo que pueden pasar meses y hasta años sin que acuda a resolver su problema. A menudo, se asocia disnea, disfagia, tos o sensación de cuerpo extraño en la faringe.

Suele encontrarse una relación entre la disfonía y los sobreesfuerzos vocales, gritos o habla en ambientes ruidosos; frecuentemente, también se asocia a inflamación de las vías aéreas superiores (rinitis, sinusitis).

Ciertos profesionales, como profesores, abogados, cantantes o vendedores, se quejan frecuentemente de disfonía y son quienes acuden antes a la consulta médica.

El tratamiento se debe realizar lo antes posible, apenas diagnosticada la alteración funcional, para evitar la aparición de una lesión orgánica (nódulos, pólipos, etc.).

El objetivo final será conseguir un uso de voz optimizado, más elástico y reducir los esfuerzos, tensiones y compensaciones asociadas.

El tratamiento logopédico puede durar varias semanas o incluso varios meses.   Los pasos de la terapia son:

–  Se proporcionará información completa para que el paciente comprenda el mecanismo de producción de su trastorno y para que colabore activamente en la eliminación de los factores favorecedores y desencadenantes  del problema vocal.

–   Se instaurarán procesos de hidratación y lubrificación laríngea, mediante gasas y vahos.

–  Técnicas de relajación, que incluso deben continuarse después de finalizar el tratamiento con el objetivo de instalar hábitos definitivos de relajación muscular.

–  Ejercicios respiratorios para eliminar las contracciones musculares durante la respiración. Se  realizarán tratando de hacer desaparecer cada uno de los vicios que entorpecen la función vocal.

–  Ejercicios de impostación vocal, con el objetivo de conseguir una voz más clara con el mínimo esfuerzo.

–   Es posible que sea necesario un trabajo corporal, buscando un “enraizamiento”, un cuerpo bien posicionado y alineado que permita, acompañe y proteja una producción de voz adecuada y más sana.

 

 

 

Agustín Segovia Pérez

Logopeda

 

 

 

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